lunes, 4 de marzo de 2013

MARZO 2013. INICIO. Sofía es una mujer de hogar, vulnerable y solitaria que ha dedicado su vida a su familia a la que ama por sobre todas las cosas y por la que ha sacrificado todo, principalmente desde que Luciano Martorell, su esposo, debido a una terrible enfermedad perdió el movimiento de las piernas. Es por ello que después de unos meses, al necesitar reposo, él decide regresar a Puebla, con su familia sin sospechar que ese viaje cambiaría el rumbo de su vida.

En Puebla, los Matorell poseen el bufette de abogados más prestigioso del estado debido al empeño de Mario y Esteban, padre e hijo, quienes se enteran del regreso de Luciano a Puebla por boca de Pilar, la madre, a quien Esteban asegura temer a que con la llegada de su hijo vuelvan a tener problemas como los que se sucitaron hace tantos años pues a pesar de haber perdido la vista.

Luciano advierte a Sofía que en cuanto lleguen a casa de los Matorell ambos deberán permanecer alejados de los demás en el chalet en que vivirán. Ana Victoria, la hija, pregunta a su padre porque siempre las ha querido mantener alejadas de su familia. Ni Luciano ni Sofía dicen nada por lo que Ana Victoria les deja claro que aunque no entiende sus razones a ella no le podrán prohibír convivir con su familia.

Mario habla con Juan Carlos, su mejor amigo y socio del buffette, a quien cuenta que el regreso de su hermano le remueve muchos sentimientos pues aunque lo quiere y desea volver a verlo todavía no puede perdonarle lo que le hizo hace tantos años.

Pilar recibe en casa a Cristina, la mujer con la que Mario ha mantenido un noviazgo de diez años y a quien ha invitado para recibir a Luciano. Cristina confiesa el lamento que siente por tantos años amando a Mario y que éste todavía no quiera casarse con ella. Pilar le pide paciencia segura de que llegará el momento en que su hijo quiera marcharse de casa y por fin hacer vida al lado de una mujer.

Luciano y su familia llegan a Puebla y al estar en casa son bien recibidos por Pilar, quien no deja de llorar por la emoción que siente de verlos a todos juntos, por fin. Esteban da un abrazo a su hijo y con ello la bienvenida. Luciano le pide que no sea falso ni trate de fingir pues bien él sabe del rencor que siente hacia él. Esteban asegura a su hijo que no es así pero que tampoco puede hacer nada para cambiar su manera de sentir. Recibe entonces a Sofía y Ana Victoria, a quienes promete que las hará sentir mejor que en Monterrey, mientras que Pilar asegura a Luciano que su padre ha cambiado pero el minusválido no lo cree. Llama a su esposa, Sofía, a la que pide que lo lleve al chalet. Allí le exige que no se despegue de él y se dedique en cuerpo y alma a cuidarlo.

Cristina no se despega de Mario en cuanto éste llega a casa, feliz de ver a su hermano y su familia. Solo ve a su sibrina, Ana Victoria, quien disculpa a sus padres los cuales se han instalado y descansan del viaje. A solas, Marintia solo se ríe de Sofía asegurando que la mujer es demasiado introvertida. Mario no acepta los comentarios de Cristina y molesto le exige que jamás se vuelva a expresar de esa manera. Cristina se marcha y al llegar a casa se desahoga con Nuria, su madre, a quien dice estar segura de que Mario jamás le pedirá que sea su esposa. Nuria pide a la mujer que no pierda la fe y tenga calma pero Cristina está desesperada. Ha invertido diez años de su vida en amar a un hombre que a lo mejor jamás se querrá comprometer con ella seriamente pero que jamás podrá dejar pues por él sería capaz hasta de matar.

Esteban cuenta a Mario la manera en que Luciano reaccionó al verlo por lo que le recomienda que se mantenga apartado de él pues quizás reaccione violentamente. Mario cree comprender a su hermano y asegura a su padre que en pocos días las cosas marcharán mejor.

Pilar desea hacer una fiesta de sociedad para anunciar el regreso de Luciano. Se lo hace saber a Sofía, quien considera que una fiesta es lo que menos desea su marido, el cuál cada día se amarga más debido a su enfermedad.

Mario se topa con Ana Victoria, quien se presenta ante él. El hombre la abraza y le asegura que es tan bonita como su madre, por la que pregunta. Ana Victoria con desanimo le dice que desde que su padre enfermó Sofía solo se dedica a cuidarlo y por lo tal se ha olvidado completamente de sí misma.

Luciano pide a Ana Victoria que no se acerque a Mario, el cuál es malo. La muchacha cree que su padre exagera pero él insiste en que le dice la verdad. Sofía los sorprende y pide a su hija que haga caso de lo que su padre le dice. Al estar a solas con Luciano, Sofía es acosada por éste, quien le prohíbe que ella también se acerque a su hermano, argumentando que él sabe perfectamente que ella es capaz de engañarlo con cualquiera y sobre todo con él, quien siempre le ha querido arrebatar todo. Sofía pide a Luciano que no la ofenda pero la amargura y los celos lo han poseído y él está seguro de que a pesar del tiempo y la distancia, Sofía y Mario se siguen queriendo y son capaces de ser amantes. Sofía sale del chalet y llora amargamente en el jardín, donde es sorprendida por Mario, quien se asombra al verla tan hermosa como la recordaba. Se acerca a ella y le pide que hablen, que le explique qué fue lo que sucedió años atras cuando ellos se amaban, pero Luciano los observa desde una ventana y llama a su esposa a gritos. Sofía huye de Mario y le suplica que por el bien de ella no se le acerque.

Pilar y Esteban discuten sobre la actitud de Luciano, a quien la madre comprende pues sabe que en el fondo su hijo teme a que Sofía remueva emociones en Mario. Esteban cree que eso es absurdo pues Mario ha estado con Cristina por diez años y la quiere. Pilar asegura que si Mario en verdad quisiera a Cristina, ya se hubiera casado con ella.

Luciano acosa a Sofía y le exige que le diga qué es lo que habló con Mario. Ella calla y entonces él, con gritos y violencia, desde sus illa de ruedas le asegura que si se entera de que ella tiene algo que ver con su hermano, la matará. No sospechan que Ana Victoria los escucha y al salir Sofía nuevamente del chalet, la muchacha pregunta a su padre porqué éste afirma que Sofía y Mario puedan tener un romance y el hombre le cuenta que hace muchos años su madre y su tío fueron amantes.

Cristina les dice a Nuria y Danilo, su hermano, lo bella que es Ana Victoria y lo insípida que es Sofía. Danilo, quien busca casarse con alguien de alcurnia y que desconozca su vida en la ciudad, alentado por Nuria cree que Ana Victoria puede ser la mujer que está buscando para casarse por lo que se presenta en la casa de los Matorel, buscándola y tras presentarse la invita a dar un paseo por la ciudad. Pilar le asegura a su nieta que Danilo es un muchacho de buena familia. Ambos jóvenes se divierten.

Mario habla con Luciano, a quien promete que lo ayudará y apoyará en todo cuanto quiera. Luciano le pide que, si eso es verdad, se aleje de su esposa y de su hija pues no lo quiere cerca de ellas. Mario entonces habla del pasado y pregunta a su hermano porqué se empeñó en seguir al lado de una mujer que no lo amaba. Luciano confiesa que si se quedó con Sofía no fue solo porque ella estuviera embarazada si no porque en realidad siempre la amó, como ha amado siempre todo lo que su hermano Mario posee.

El padre Hernán, en casa, pelea con su fiel sirvienta, Felisa, quien a pesar de tanto años de permanecer a su lado todavía parece testaruda. Ambos se llevan una feliz sorpresa cuando suena el timbre de la casa y al abrir la puerta ven a Sofía, quien contenta los abraza y les presenta a Ana Victoria. El sacerdote no olvida que él es padrino de Sofía y se pone al día de la vida de la mujer, quien parece triste. Ana Victoria cree que es mejor dejar a su madre sola con sus viejos amigos por lo que sale a dar un paseo por el centro de la ciudad, topandose accidentalmente con Germán, a quien tras en empujón tira el café encima. Ella se disculpa pero él no hace más que reír de la situación. Se presenta ante ella, quien parece realmente apenada y pide disculpas. Él le asegura que la disculpa solo si lo acompaña a comprarse una nueva camisa. Lo hacen y ella insiste en pagar peero él se niega y le pide que le pague aceptando una invitación a cenar. Entusiasmada, Ana Victoria acepta.

Mario cuenta a Juan Carlos la manera en que su hermano lo trata y como ha decidido refugiarse en su soledad y arrastrar con él a su familia. Juan Carlos cree que Luciano en realidad tiene mucho miedo a que Sofía lo deje y reviva el pasado, pues ella ha sido lo único que le ha arrebatado a Mario, al cuál siempre envidió y quiso arrebatarle todo. Mario piensa que Juan Carlos exagera más éste le da ejemplos de como eran él y Luciano en su juventud y le deja claro que al minusválido siempre le apeteció poseer todo lo que poseyera su hermano mayor.

Sofía llora ante el padre Hernán, su padrino, al que confiesa que desde que se casó con Luciano ha sido muy infeliz pero lo ha soportado todo por el amor a su hija. Asegura que Luciano siempre ha tratado de complacerla hasta que enfermó y poco a poco se fue amargando, sin embargo ella jamás nunca se ha podido arrancar del corazón a Mario.

Luciano recuerda el pasado y cómo se enamoró de Sofía desde la primera vez que la vio en la iglesia. Recuerda que ella no tuvo ojos más que para Mario, pero el mismo Luciano se las ingenió para que ella se desilusionara de su hermano y se casara con él. Mladice a Mario, asegurando que él siempre le ha arrebatado todo y al que odia por la misma razón. Es inteerrumpido por Esteban, quien le dice que aunque no pueda caminar quizás le interese trabjar ya que posee grandes conocimientos de abogacía y puede ayudar de mucho en el buffette. Luciano asegura no querer ser la sombra de Mario. Esteban le hace saber que el único que ve sombras, espejismos, fantasmas, es él, pues jamás nadie ha estado en su contra.

Cristina se presenta arrogantemente en el buffette y pide a Mario que la lleve a comer. Él le pide tiempo pues desea comer con su familia, la cuál recién ha llegado a la ciudad. La mujer se niega e insiste causando un roce entre ambos para terminar argumentando que ella es mucho más importante que un lisiado y unamosca muerta como Sofía. Sus palabras impactan tanto a Juan Carlos como a Mario, quien le dice a la mujer qu eno irán a ninguna parte y qu eno saldrá con ella hasta que se calme y se retracte de lo que ha dicho. Mario se va y Cristina se queja con Juan Carlos quien le aconseja que si en realidad ama a Mario y quiere convencerlo de que se case con ella, se ahorre esos comentarios.

Pilar contrata a una enfermera para que se haga cargo de Luciano. Es así que a pesar de que el minisválido se niega, a la casa llega Berta, una sombría mujer, aparentemente reservada, quien se pone a las ordenes de Luciano, a quien le dice estar al tanto de su situación. La mujer le asegura que ella le servirá de ojos y oidos por toda la casa y que lo mejor qu eél puede hacer es reconciliarse -o al menos fingir que lo hace- con su padre y con su hermano, pues solo así logrará tenerlos de su lado y vengarse de ellos.

Cristina no se repone al mal rato que pasó con Mario y se desahoga con Nuria, a quien le jura qu ejamás le perdonará al hombre que prefiera a su familia antes que a ella. Se propone hacerse amiga de Sofía para así convencerla de que ella y su marido se larguen de Puebla para siempre.

Ana Victoria suplica a Sofía que la deje ir a cenar con Germán aunque tengan compromiso familiar. Insiste tanto que la mujer le da permiso y ésto provoca que tenga un roce con Luciano, a quien Berta trata de calmar por su estado de alteración. La enfermera pide a Sofía que evite esos roces con su marido mas la mujer asegura que Luciano se altera con facilidad porque siempre busca el modo de hacerlo y hacer sentir culpables a los demás.

Hernán piensa en todo lo que habló con Sofía y asegura a Felisa que hay cosas que él no puede revelar ni nada que pueda hacer pues todo loq ue sabe lo guarda bajo secreto de confesión. Lamenta que Sofía sea infeliz y asegura que la mujer se liberará del calvario al que ella misma se arrojó.

Durante la cena Luciano pide perdón a su familia por haberse alejado tanto y propone que ahora que él se encuentra de regreso. Esteban da un abrazo a su hijo y le asegura que ahora las cosas serán completamente distintas para todos. Sofía y Mario no dejan de cruzar miradas.

Ana Victoria se divierte cenando con Germán, quein al saber a qué familia pertenece asegura concerlos pues su hermano, Juan Carlos, trabaja en el bufette y es el mejor amigo de Mario. Tras cenar la deja en casa donde en la calle es abordada por Danilo, quien le pregunta que es lo que hace con Germán, comenzando una escena de celos que Ana Victoria termina al decirle que apeas se ocnocen como para que la cele y que si su intención es llegar a algo más con ella entonces ha comenzado por el camino equivocado. Entra a casa dejandolo en la calle para entonces enfrentarse a Luciano, quien le exige que le diga en donde estaba y con quién. Ana Victoria se revela causando un enorme disgusto a su padre, el cuál le prohíbe que vuelva a salir sin su autorización. La muchacha se encierra en su recamara, a la que llega sofía, contenta, a preguntarle como le fue. Ana Victoria asegura que Germán es maravilloso y es hermano de Juan Carlos. También cuenta con enfado el mal rato que Danilo le hizo pasar.

Mario no deja de pensar en Sofía y cree que a pesar de que han pasado tantos años él no la ha podido olvidar, lo mismo qu epiensan Esteban y Pilar, quienes consideran que fue buena idea que Luciano y Sofía se instalaran en el chalet y no dentro de la casa. Pilar pide a su marido que la apoye para presionar a Mario para que se case con Cristina lo más pronto posible.

Sofía sale a caminar al jardín a mitad de la noche, lo mismo que Mario. Se encuentran y él le ahce plática y le pide que le diga porque hace años huyó con Luciano de la manera en que lo hizo y porqué decidió dejarlo. Sofía le confiesa que por miedo pues Luciano la había amenazado con quitarle a su hija. Mario, desesperado, le confiesa que a pesar de que han pasado tantos años no ha podido olvidarla. Mario le propone que vuelvan a luchar por su amor, que se divorcie de Luciano, pero ella se niega pue sno puede dejar al hombre que le ha dado todo y que ahora se encuentra enfermo. Entonces Mario a besa y ella le corresponde pero momentáneamente se arrepiente y sale huyendo. Ninguno sospecha que Berta los está espiando.

Germán le cuenta a Juan Carlos sobre Ana Victoria y cree que llegará a algo srio con ella pues le ha parecido inteligente y hermosa. Juan Carlos aconseja a su hermano menor que se olvide de ella y no se busque problemas pues el padre de la muchacha es conflictivo.

Berta dice a Luciano que vio a Sofía y Mario teniendo amoríos en el jardín porlo qu éste jalonea y maltrata a su esposa, a la que que amenaza gravemente y le advierte que si sigue acercándose a su hermano será Ana Victoria quien pague las consecuencias enterándose de la verdad. Sofía sufre y llora. Berta le aconseja que l haga caso a su marido.

Nuria habla con Pilar, con quiense queja por la indiferencia de Mario hacia Cristina. Pilar ocnsidera que los novios son demasiado adultos como para que ellas los aconsejen o les digan qué es lo que tienen que hacer en su relación. Nuria sin embargo insiste que ha pasado ya diez años en los que su hija se ha entregado en cuerpo y alma a Mario y éste no le ha pedido matrimonio. Pilar le aegura que no tiene de qué preocuparse pues ella misma se encargará de que Mario y Cristina se casen cuanto antes.

Mario confiesa a Esteban seguir enamorado de Sofía seguro de que ella también lo sigue amando a él. Esteban, preocupado por lo que se pueda desatar, le pide a su hijo que se olvide de su cuñada y se case con Cristina lo antes posible pues solo así se olvidará de Sofía pero Mario se niega. Ahora más que nunca está dispuesto a reconquistarla aunque sea la mujer de su hermano.

Danilo se presenta ante Ana Victoria ocn un ramo de flore y le pide perdón. Ella lo perdona y ambos hablan de sus vidad y de sus planes a futuro. Danilo le pide que sea su novia y ella le pide tiempo para darle una respuesta.

Felicitas cuenta a Sofía que Mario nunca la olvidó y que durante muchos años la buscó sin cansancio, pero que al final no logró encontrarla, encerrándose en si mismo, dedicado solamente a trabajar, hasta que apareció Cristina, la cuál es ambiciosa y posesiva. Cuando la muejr le pregunta a Sofía si ella todavía ama a Mario, ésta, molesta, le pide que no le pregunte, que no la atormente, pues todos no han hecho más que preguntarle por ella y Mario desde que llegó, olvidándose de que es una mujer casada y que su lugar está al lado de su marido.

Mario busca a Cristina para pedirle que hablen. Ella cree que el hombre por fin le pedirá matrimonio pero no es así. Al contrario, pone fin a su relación pidiéndole perdon y confesando que a quien en verdad ama es a otra mujer. Cristina no acepta lo que Mario le dice y le reclama los diez años que ha estado esperando por él. Mario no hace mas que dejarla desahogarse para entonces marcharse. Cristina llora amargamente y asegura que el hombre no se librará de ella tan facilmente.

Berta asegura a Ana Victoria que muy pronto sus padres se separarán y todo debido a los deslices de su madre. Ana Victoria no pude creer que la enfermera sea capaz de meterse en lo qu eno le importa y la pone en su lugar para entonces hablar con Luciano, quien le cuenta que antes de que ella naciera Mario y Sofía fueron amantesy que fue por ello que tras casarse decidieron emigrar lejos, donde Mario no pudiera encontrarlos. Ana Victoria considera a su tío una buena persona, intachable e incapaz de querer seducir a su madre pero Luciano, dispuesto a poner a su hija en contra de Sofía y Mario, le envenena la cabeza con mentiras, por lo que desde ese momento la actitud de la muchacha hacia Mario es descortes y se lo cuenta todo a Germán, quien le asegura que Mario es intachable y la persona más decente que conoce. Ana Victoria, molesta, asegura que su padre no es ningun mentiroso.

ABRIL 2013. Berta envenena el alma de Pilar haciéndole creer que entre Mario y Sofía existe algo y jura que ella misma los ha visto varias veces en el jardín. Pilar habla con Mario y le reclama el ser tan ruin como para meterse con la mujer de su hermano. Él se defiende y jura que entre él y Sofía no existe nada. Esteban exige a su mujer que le diga quién le ha contado semejantes calumnias pero la mujer calla y llora por la amargura de Luciano, al que considera solo una víctima de las bajas pasiones de su esposa, mientras que Esteban dice a Mario que ya no hay vuelta atras y para terminar con todos los chismes y rumores él se tendrá que casar con Cristina por lo que se organiza una cena para anunciar ese compromiso. Cena en la que el más incómodo es Mario,e l cuál no se presta a semejante farsa y se retira a dormir, mientras que Esteban habla a solas con Sofía, quien le asegura que entre ella y Mario no hay nada y que es completamente fiel a su marido. Esteban le cree y se disculpa con ella.

Juan Carlos habla con Mario, al que pide que regrese a la fiesta pero el hombre no desea unirse a la farsa y mucho menos casarse con Cristina.

Ana Victoria habla con Germán y Danilo, quienes parecen competir por ella despertando la curiosidad de Pilar, a quien Berta le asegura que la muchacha saldrá igual a su madre y que esos dos que ahora estan tan interesados en ella terminaránsiendo enemigos por lo mismo.

Pilar habla con el padre Hernán, al que confiesa sentirse angustiada por el odio que se tienen sus hijos por culpa de Sofía. Hernán defiende a Sofía y le hace ver a Pilar que Luciano es el único responsable de lo que sucede pues se empeñó en que la mujer que su hermano amaba se fuera con él, con engaños, con trampas. Pilar insiste en defender a Luciano pero el sacerdote no es tonto y asegura que si ahora Luciano sufre un infierno es como consecuencia de sus errores y de la envidia que siempre sintió hacia Mario.

Sofía habla con Mario, a quien dice que su cena de compromiso seguramente se debió a que él no informó a sus padres de su rompimiento con Cristina. Él asegura habérselo dicho a Esteban así como estar seguro de que Cristina y Nuria le metieron ideas en la cabeza a Pilar por lo que ésta intenta presionarlo. Ambos son descubiertos por Ana Victoria, quien decide alejar a su madre de su tío. Sofía le pide que le diga qué es lo que le pasa y la muchacha solo dice que Mario no es de su agrado y no desea que ellas tengan nada que ver con él. Sofía pide a su hija que le diga si Luciano le ha estado llenando la cabeza con ideas absurdas. La muchacha no dice nada y vuelve a donde Danilo y Germán.

Cristina se siente terriblemente mal ante la ausencia de Mario. Luciano se acerca a ella junto con su fiel enfermera. Le propone a la mujer que ambos se unan para que él pueda ayudarla a conseguir lo que quiere solo con la condición de que al casarse con Mario haga que éste se marche de la casa de los Martorell para siempre. Cristina acepta y a regresar a casa cuenta a Nuria que Luciano es tan bueno que la ayudará. Por su parte Danilo confiesa que enamorar a Ana Victoria no será fácil pues Germán Guarneros está detrás de ella y él sí que tiene más dinero. Cristina aconseja a su hermano que se olvide de la muchacha,la cuál aunqu es bonita seguro es un amosca muerta al igual que su madre, pero a Danilo se le ha vuelto una obsesion y jura que no descansará hasta que Ana Victoria sea suya.

Luciano discute con Sofía, a la que acusa de ser una buscona e ir siempre detrás de Mario. Ella se defiende y le reclama el estarme metiendo ideas a Ana Victoria. Ambos se ofenden y gritan tanto, que en un impulso Luciano la toma de los cabellos y la abalanza sobre la cama, asegurándole estar harto de la situación por lo que le recordará quuién es su hombre y de quién ella es mujer. Se arroja sobre ella y la besa por la fuerza, haciéndola suya aunque la mujer muestra resistencia. Tras terminar le exige que le sirva un trago. Desde su cuerto, Berta goza de la situación mientras cuenta un buen fajo de billetes que esconde en su colchón.

Ana Victoria se divierte en un antro con Germán y Danilo, quienes pelean por ella. Regresa a casa y descubre a su madre confundida en la cocina. Le pide que le diga qué ha sucedido pero Sofía no dice nada. Durante el día Mario aparece y se asusta al encontrar a Sofía muy mal. La mujer se desmaya y él llama a Berta para que la revise. La enfermera asegura que lo que le sucede a Sofía es mal de amores y él sabe porqué. Ana Victoria acusa a su tío de lo que sucede entre sus padres. Acude a Luciano, quien llorando, lleno de dolor, le dice a su hija que Sofía ya no lo ama y que lo engaña con Mario, quien aparece y asegura que eso no es verdad. Discuten tan fuerte que Esteban y Pilar intervienen. Esta última habla con Sofía, quien le dice que Luciano ha abusado de ella. Es entonces que Pilar decide que Luciano y su mujer deben dormir en habitaciones diferentes mientras él se tranquiliza y a ella se le pasa el shock. Luciano envenena tanto el alma de Ana Victoria que ésta acude a Sofía para reprocharle el serle infiel a su padre. Se exalta tanto que Sofía la abofetea exigiéndole respeto y asegurándole que entre ella y Mario no existe nada como todos piensan.

Juan Carlos aconseja a Cristina que se olvide de Mario, quien en realidad no ha podido olvidar a Sofía. Cristina está segura de que Luciano la ayudará pero sus alas caen cuando Juan Carlos le dice que Luciano solo la usará para lograr sus prpósitos sin importarle las convicciones de ella. Cristina entonces visita al ombre y le pide que le diga cómo hará para que Mario se case con ella. Luciano se sincera y le asegura que eso no sucederá jamás pues su hermano ama a Sofía, pero puede ayudarla a destruirlo. Cristina no acepta el trato pues ama a Mario, tanto, como para atreverse a hacerle daño. Se va y Luciano llora pues no entiende que es lo que tiene Mario para que las mujeres lo amen incondicionalmente.

Esteban se encuentra reocupado por Mario y pide a Juan Carlos que ayude a su hijo, que lo aconseje, pues teme a que se desate una tragedia en su familia. Juan Carlos dice al hombre que el culpable de todo es Luciano, pues desde hace años se empeñó en casarse con la mujer que amaba su hermano y ahora paga las consecuencias.

El padre Hernán sufre un ligero infarto que lo envía al hospital. Felisa llama a Sofía para decirle y ésta sale de inmediato de casa para acudir al lado del sacerdote, quien se encuentra grave y le pide que escuche a su corazón, que hable con la verdad y la enfrente antes de que sea demasiado tarde. Al hospital acude Mario, con el que Sofía se desahoga. Allí, el le pide que no siga negando que lo ama y que ambos enfrenten su verdad y que luchen por el amor que sienten el uno por el otro.

Pilar le dice a Esteban sobre la gravedad del padre Hernán y cómo ha pedido hablar con Sofía, Mario y Ana Victoria. Al escuchar tal cosa, Luciano exige que lo lleven al hospital pues teme a que el sacerdote, antes de morir, cometa una estupidez.

En el hosppital, Germán acompaña a Ana Victoria, quien enfurece al ver a Sofía con Mario, a quien no le dirige la palabra. Ana Victoria desea hablar con Hernán y lo hace pero Luciano llega a tiempo para acompañarla y no dejar que la muchacha hable a solas con el hombre. Aún así Hernán le dice a la muchacha que debe buscar la verdad y no permitir que el odio y el rencor de Luciano la ceguen. Luciano se altera y maldice al padre, armando un escándalo por lo que lo sacan del cuarto. Estando fuera jura a Sofía que la verdad no se sabrá jamás y que ni ella ni el sacerdote la revelarán. Mario y Ana Victoria no entienden al hombre y piden a Sofía que diga de qué verdad habla. El doctor les informa que Hernán ha muerto.

Ambrosio Montecinos es un importante hombre de negocios que se encuentra de visita en la ciudad y visita la casa de los Martorel, donde Pilar lo atiende llena de gusto. El hombre pregunta por su gran amigo Luciano y entonces la mujer llora revelándole la desgracia de su hijo, al que Ambrosio ve en cuanto llega, sorprendiéndose de su estado. Ambos hablan y Luciano aparenta se run hombre feliz. Ambrosio, quien lo conoce bien, le pide qu eno finja, pues Pilar le ha contado todo.

Ana Victoria ve a Germán abrazando a una mujer y se desilusiona de él, por lo que decide que no lo verá más.

Felisa se siente sola y Sofía le pide que trabaje para ella en el chalet pues necesita de quien la ayude. Mario le pide que lo haga y que él mismo se encargará de pagarle. Los dos la llevan a la casa de los Matorell, donde Eugenio, despechado, pide a su mujer que hablen. Al estar a solas le dice que está decidido a dejar de vivir un infierno por lo que se divorciarán. Sofía no lo entiende pero el hombre parece decidido. Cuando ella se lo comunica a Mario, éste la besa y le dice que ahora sí podrán estar juntos. Llena de esperanza, la mujer se aferra a los brazos de su amado y le confiesa que durante todos los años que no se vieron siempre lo llevó en su corazón.

Ana Victoria se desahoga con Danilo, a quien confiesa sentirse sola y confundida debido a los problemas de sus padres. Él aprovecha la ocasión para besarla y decirle que la ama como un loco. Ana Victoria le corresponde y él le pide de nuevo que sean novios. Ella acepta.

Pilar nota que algunas de sus joyas han desaparecido, así como algunos objetos de su casa. Decide ir al chalet a hablar con Luciano y se lleva una gran sorpresa al ver a Mario y Sofía besándose. Los enfrenta y cachetea a su nuera, a la que acusa de ser una desvergonzada. Mario intenta explicar a su madre pero ésta no entiende razones. Sofía le dice que Luciano le ha pedido el divorcio y ella tiene derecho a rehacer su vida con el hombre que ama. Pilar le jura a Mario que, en caso de que en verdad Sofía y Luciano se divorcien, si él decide hacer vida con la mujer, deberá irse de su casa y lo desconocerá como hijo.

Felisa descubre a Berta husmeando entre las pertenencias de Pilar por lo que le exige que salga de la habitación. Berta amenaza a la mujer pero Felisa no siente miedo y le jura que la patrona se enterará de que ella registra entre sus cosas. La acusa de ser la responsable de lo que se ha perdido.

Esteban habla con Sofía, a quien le dice que la ayudará a divorciarse de Luciano y lo logrará pues él es le mejor abogado del estado, pero a cambio, ella tendrá que irse de Puebla, sola y para siempre.

Mario suplica a Pilar que no sea injusta con Sofía, quien se casó con Luciano solo porque él la envolvió y la engañó. Pilar confiesa que la mujer es una casquivana y que la verdad es que se casó con Luciano porque ya estaba embarazada de él. Mario se asombra cuando escucha lo revelado y haciendo calculos cree que si Sofía estaba embarazada cuando se casó, entonces el hijo que esperaba podría ser de él.

En la calle, Sofía se topa con Cristina, quien le asegura que jamás la dejará ser feliz con Mario y que, aunque se divorcie de Luciano, jamás se librará de él, Sofía le pregunta cómo es que está al tanto de todo pero Cristina no se lo dice, solo se burla de ella y a cambio recibe una fuerte cachetada.

Germán busca a Ana Victoria, quien le pide que no la vuelva a buscar y le dice que ya se ha hecho novia de Danilo.

En su soledad, Luciano goza asegurando que Sofía y Mario ni siquiera sospechan la sorpresa que les tiene preparada.

Días después Pilar y Esteban cumplen años de casados y celebran una fiesta en su casa. Sofía, quien ya duerme sola en una habitación, se arregla quedando hermosa. Es interrumpida por Berta, quien venenenosamente le aegura que será una noche llena de muchas sorpresas. Sofía pregunta a la mujer porqué la odia tanto y porqué desde que llegó no ha hecho más que envenenarle más la cabeza a Luciano. Berta asegura que no es así y que simplemente está del lado de la verdad.

Ana Victoria vive un romance tórrido con Danilo, con el cual parece divertirse despertando los celos en Germán, a quien Juan Carlos le recomienda que se olvide de ella y no se meta en problemas pero éste habla a solas con a muchacha, a quien besa por la fuerza recibiendo a cambio una fuerte cachetada. Ana Victoria le dice que se casará con Danilo, quien en esos momentos se está drogando en el baño.

Pilar pide a Mario que al menos por esa noche evite acercarse a Sofía pues no quiere que su familia ande en la boca de la gente. Esteban sin embargo pide a su esposa calma y que no se preocupe por nada si finalmente Sofía y Luciano pronto se divorciarán. Pilar, de costumbres muy arraigadas, asegura que en su familia jamás han habido divorcios. Culpa a Sofía de haber tentado a sus dos hijo y Mario la defiende.

Cristina no se separa un solo momento de Luciano, con quien ha hecho una fuerte amistad que a todos sorprende. Ambos planean algo en complicidad con Berta, a quien Felisa no quita la mirada de encima asegurando a otras sirvientas que esa mujer guarda algo y no es de confianza.

La belleza de Sofía impacta a todos los presentes, robándose todas las miradas. Mario trata de acercarse a ella pero Luciano lo impide, apegándose a la mujer empalagosamente y presentandola ante todos como su esposa, lleno de orgullo, situación que incomoda a Mario pero llena de alegría al resto de la familia. En esa misma fiesta Sofía le recuerd a Luciano que ellos ya no son nada y que él debe darle el divorcio. Luciano ignora a su esposa.

La fiesta parecía una linda velada hasta que, cegada por los celos y el desprecio de Mario, Cristina, alentada por Luciano, se emborrachó para entonces rogar a su ex amor que volviera con ella. Ante el rechazo de Mario, la mujer para la musica y con llanto cuenta delante de todos que ella es víctima de las bajas pasiones de Mario y su cuñada, Sofía, quienes son amantes. Este incidente causa terrible vergüenza a Pilar, quien da por terminada la fiesta y cachetea a Sofía culpándola de lo sucedido y del comportamiento desvergonzado a su hija Ana Victoria, quien no hizo más que bailar y besuquearse con Danilo como una ramera. Ana Victoria se defiende y entonces también defiende a su madre, contra la cuál Luciano escupe más ponzoña. Pilar pide a Luciano que se divorcie de Sofia y la mande lejos, donde no los pueda avergonzar más. Mario la defiende y Pilar tambien le reprocha a él. Cristina aparece para disculparse. Pilar le suelta a ella tremenda cachetada que la ofusca y la corre de su casa. La pobre Pilar está descontrolada y Esteban no la puede calmar. La mujer llora ante su marido, al que asegura jamás haber sentido tanta vergüenza. 

Sofía se siente terriblemente mal. Berta la atosiga con su ponzoña y veneno por lo que la pobre Sofía se desquita con ella, cacheteándola salvajemente y gritándole que deje de entrometerse en lo que no le corresponde. Ana Victoria las separa y Eugenio reprocha a su esposa por el comportamiento que tiene. A pesar de los gritos de él, Sofía sale del chalet y en el jardín se encuentra con Leonel, ante el cual llora. Él la abraza y le propone que los dos escapen lejos y se olviden de todo lo demás. Los dos se besan.

Cristina se siente feliz y asegura a Nuria y Danilo que aunque Pilar la abofeteó le queda el orgullo de saber que esa familia poco a poco se destruirá. Nuria, preocupada, les dice a sus hijos que la herencia que su padre dejó se ha agotado y que si ninguno se casa con un Matorell quedarán completamente en la calle.

Ana Victoria pide a Luciano que regresen al norte, donde eran felices y no tenían problemas. Luciano piensa serimente en las palabras de su hija y cree que quizás esa sea la solución mas ahora, confesándose con Berta, teme a que Sofía en verdad ya no quiera regresar a vivir con él.

Sofía pide ayuda a Esteban, a quien le ruega que la ayude a divorciarse. Ante la angustia y desesperación de la mujer él le promete que hará todo lo posible por ayudarla aún en contra de Luciano. Pilar, quien los sorprende, se niega a que su marido ayude a la mujer que sembró la discordia entre sus hijos.

Danilo ofrece drogas a Ana Victoria, asegurándole que con ellas se olvidará de los problemas de sus padres. Ambos jovenes se drogan hasta perderse y él aprovecha la ocasión para hacerla su mujer. Al ir manejando sobre una carretera, sufren un accidente que los envía al hospital, donde tanto Sofía como Luciano sufren por la salud de su hija. Él no hace más que culpar a su esposa de todas las desgracias y ella le pide de buena manera que para que eso deje de suceder, mejor se divorcien. Luciano se niega y le confiesa que jamás le dará el divorcio pues lo último que desea es saberla feliz al lado de Mario.

Felisa aconseja a Mario para que luche por Sofía y reclame lo que le pertenece. El hombre no entiende nada y entonces Felisa le confiesa un secreto que el padre Hernán guardó por muchos años: Que Ana Victoria no es hija de Luciano y que cuando Sofía se casó con él ya estaba embarazada. Mario entonces descubre que la muchacha es hija suya y acude al hospital donde habla con Sofía y le exige que le diga la verdad. La mujer llora y confiesa que sí, que Ana Victoria es su hija y que se casó con Eugenio porque éste le aseguró que cuando Leonel se fue al extranjero lo había hecho para no hacerse responsable y a demás la amenazó con contar su desgracia a todo. Mario la abraza, ambos lloran y entonces él decide que hará todo lo que esté a su alcance para estar con su hija y la mujer que ama.

Ambrosio busca a Cristina, de quien quedó flechado. Ella le cuenta todas las peripecias que ha tenido que sufrir por el amor que siente hacia Mario Matorell. Ambrosio le propone que de nueva cuenta se deje llevar y le de a él la oportunidad de hacerla olvidar a Mario. La mujer se lleva una sorpresa cuando Nuria le llama para decirle que Danilo ha sufrido un accidente y se debate entre la vida y la muerte en el hospital.

Luciano no deja de culpar a Sofía por la desgracia de Ana Victoria. Esteban, furioso, decide ponerle un hasta aquí y le exige que deje de culpar a la mujer por todo cuando desde un principio el único culpable ha sido él en su afán de amargarle la vida a Mario, al cuál envidia por ser y tener todo lo que él nunca será ni tendrá. Luciano asegura que al final é se quedó con Sofía. Esteban le jura que no será por mucho tiempo pues él mismo se encargará de divorciarlos.

Nuria acude a Sofía para gritarle queAna Victoria es la culpable de que su hijo se esté muriendo. Pilar interfiere y exige a su amiga que se calme pero Nuria no hace más que despotricar veneno cegada por el dolor. Sofía defiende a su hija y asegura a la mujer que el responsable ha sido Danilo por drigarse, haber dado drogas a su hija y por manejar en el estado en que se encontraba. Llega Cristina, quien asegura a Sofía que su hija es igual que ella y solo sedujo a su hermano para llevarlo a la perdición. Sofía calla entonces pues aparece el doctor y les anuncia que Danilo ha perdido la vida, llenando de gran dolor a Nuria y Cristina.

MAYO 2013. Juan Carlos aconseja a Mario que no haga una tontería ni busque provocar a Luciano ahora que sabe que él es el verdadero padre de Ana Victoria pero Mario está cansado de callar y no perdona el engaño ni la infamia en su contra. Habla entonces con Esteban y le cuenta la verdad. Esteban no puede creer que Luciano haya sido capaz de tanto solo por aferrarse a poseer a Sofía. Mario acude al lado de Ana Victoria, quien se encuentra en coma. Llora ante ella y le suplica que no lo rechace pues ahora que sabe que es su padre quiere estar más cerca que nunca de ella y recuperar el tiempo que los separaron. Entra Sofía, quien toma la mano del hombre y también una de las manos de su hija. Sofía y Mario lloran y se abrazan. Él le promete que estarán juntos así sea lo último que haga en la vida.

TRES MESES DESPUÉS: Sofía empaca sus pertenencias ayudada por Felisa, quien le dice que lo mejor que hará será eso, irse de la casa de los Matorell ahora que se enconraba en el juicio de su divorcio. Sofía confiesa a la mujer sentirse triste y atacada pues tanto para Pilar como para Eugenio ella es la única responsable de la separación.

Esteban presenta a Eugenio los documentos que debe firmar para divorciarse de Sofía. Él los rompe y asegura que Sofía, así huya al fin del mundo, siempre estará enganchada a él. Pilar pide a su hijo que deje de torturarse y se separe de ella de una buena vez pero él es necio e insiste en que no puede hacerlo pues no quiere que su hija esté sin sus padres. Esteban le exige que no sea cínico pues él sabe perfectamente que Ana Victoria no es su hija. Ante tal revelación Pilar se estremece y exige a Esteban que le diga de qué está hablando. Luciano exige a su padre que calle pues miente pero Esteban tiene las priebas suficientes para demostrar que Ana Victoria es hija de Sofía y Mario y que él, Luciano por eso se la llevó lejos y jamás regresó a Puebla, pues tenía miedo a que se supiera la verdad. Pilar exige a Luciano que le diga si eso es cierto pero él calla. No hace más que llorar.

Tras dar las gracias a Esteban y Pilar, Sofía abandona la casa para instalarse en un departamento cerca del hospital en el que se encuentra Ana Victoria, de quien Germán no se separa un solo momento. Ya en el apartamento, Sofía habla con Mario, quien le muestra todo lo que compró para acondicionar el lugar. Él la besa y le pide que no se preocupe pues todo va a salir bien.

Luciano pide a Berta que lo ayude a deshacerse de Mario, pues no desea permitir que él sea feliz con Sofía. La malvada Berta le aconseja que mejor haga infelices a los dos y le sugiere que para ello mejor se deshagan de Ana Victoria, pero Luciano en verdad ama a la muchacha como si fuera su hija.

Ambrosio vive un romance con Cristina, quien ahora padece la amargura de Nuria, quien no se repone a la pérdida de Danilo y no hace más que buscar culpables al suceso. Cristina le pide a su madre que no se cegue y recapacite pues debe darse cuenta de que Danilo nunca sentó cabeza y siempre vivió una vida llena de excesos por la cuál ninguna mujer deseaba casarse con él. Nuria llora. No acepta lo que Cristina le dice.

Pilar y Esteban se estremecen cuando en su casa aparece Paz Matorell, la hermana de él, quien les dice que después de muchos años ha decidido regresar con ellos a la casa que le corresponde, la suya, pues se la heredaron sus padres por partes iguales tanto a ella como a Esteban, a quien la presencia de la mujer no le hace nada feliz. La mujer asegura extrañar demasiado a su sobrino Luciano, del que se enteró había regresado a Puebla. La mujer se instala y Pilar teme a que cause problemas confesando a Esteban sentir miedo a que vuelva a influir en Luciano como lo hizo en el pasado. Luciano por su parte se alegra de volver a ver a su tía, quien lamenta verlo en silla de ruedas. Ambos hablan de sus vidas y de los terribles acontecimientos que Luciano ha vivido debido a Sofía y Mario. Paz le hace saber al hombre que en caso de que la necesite, ella lo apoyará en todo.

Sofía y Mario cenan en un restaurant en el que se topan con Cristina y Ambrosio. Las dos mujeres se miran con rivalidad y entonces Mario pide a Sofía que ignore a la otra mujer, quien por su parte no deja de sentir celos y llorar, siendo tranquilizada por su hombre.

Germán no se separa un solo momento de Ana Victoria, a la que ama en realidad y a la que habla dandole fuerzas para salir del coma que atraviesa.

Pilar se siente preocupada pues sabe que Paz es capaz de todo y, a demás, sabe una terrible verdad que es secreto de familia y a demás no mide consecuencias y es capaz de todo con tal de consentír a Luciano. Y es así: Paz acompaña a Luciano al ministerio donde pone una demanda por abandono de hogar en contra de Sofía Gastelum. Paz asegura a Luciano que lo ayudará hasta las últimas consecuencias aunque a decir verdad él merece a alguien con muco más clase que Sofía.

Juan Carlos sale del bufette dejando solo a Mario, quien es sorpendido por una persona de gabardina negra y capucha, quien le dispara con un arma de fuego que lo impacta contra el suelo para que después la persona huya. Es el mismo Juan Carlos quien lo descubre ya herido y de inmediato llama a una ambulancia. Es curado en un hospital y rinde su declaración asegurando que no se dio cuenta de quién le disparó y tampoco sospechar de nadie pues no tiene enemigos.

Sofía visita a Ana Victoria en el hospital y allí le confiesa con llanto el no haber sido feliz nunca por no tener el valor de defender sus sentimientos. Es sorprendida por Felisa, quien le cuenta lo sucedido a Mario. Sofía acude a él y entonces Mario le confiesa creer que Luciano está detrás del atentado en que quisieron matarlo, por lo que acude a su hermano, al que toma de la camisa, levanta de la silla de ruedas y arroja al suelo para que se arrastre como el gusano que es. Eugenio asegura que él no ha hecho nada y Paz lo defiende jurando que ella ha estado conel minusválido todo el tiempo. Aún así Mario no le cree una sola palabra a su hermano. Esteban apoya a Mario y jura a Eugenio que si se llega a enterar que él estuvo detrás del atentado no tendrá más opción que echarlo de su casa.

Sofía recibe el documento de demanda de Eugenio y de inmediato llama a Juan Carlos, quien le dice que no tiene nada de qué preocuparse ni comparecer en los tribunales. El hombre por su parte comunica todo a Mario, quien entonces cree que en efecto Luciano se las está ingeniando para separarlo de la mujer que ama. Aün así Sofía se presenta en los tribunales, donde asegura que ella y su marido hace mucho tiempo no tienen intimidad y no llevan una buena relación. La interrogan sobre sus amoríos con Mario y entonces ella asegura que Mario hace muchos años fue su gran amor y s el padre de su hija Ana Victoria.

Paz discute con Esteban, quien le reprocha el apoyar a Luciano a hacer el mal. Paz asegura que Luciano sufre y alienta a su hermano para que éste y Pilar digan la verdad que han guardado durante tantos años. Esteban exige a su hermana que calle y le asegura que si se atreve a decir una sola palabra de lo que sabe, la volverá a echar así como lo hizo hace tantos años.

Berta visita a Cristina, a quien le dice que aún puede recuperar el amor de Mario si se lo propone pero Cristina ha comprendido que con Mario nunca llegará a nada y a ella lo que más le ilusiona es casarse, tener a un hombre a su lado y formar una familia. Berta entonces le dice que si no ayuda a Eugenio lo pasará muy mal. Cristina asegura no tener miedo y Berta se marcha, sonriéndo malévolamente. Más tarde Cristina encuentra un arma de fuego que toma entre sus manos, extrañada, pues piensa que le pertenece a Ambrosio y éste la ha olvidado en su casa. No sospecha que Berta ha llamado a la policía desde un teléfono público y la ha acusado de haber intentado matar a Mario, por lo que la policía llega a casa de Cristina para detenerla pero la mujer, mientras los hombres discuten con Nuria, decide huír y al no fijarse es arrollada por un automóvil por lo que va a dar a un hospital, donde ni Nuria ni Ambrosio se separan de ella. Allí confiesa al hombre que ella no tiene nada que ver con el intento de asesinato contra Mario, quien se presenta a hablar con ella. Cristina, con llanto, le asegura que siempre lo amó por sobre todas las cosas y que lo único que siempre deseó fue ser feliz a su lado hasta comprender que él no la amaba de la misma manera y decidió dejarlo libre para que fuera feliz con Sofía. Mario le besa la frente y le asegura que siempre la querrá como a alguien especial.

Luciano felicita a Berta por el excelente trabajo que ha hecho. Son escuchados por Pilar, quien se aterra al darse cuenta que todos tenían la razón: Luciano es malo y capaz de todo con tal de hacer daño a su hermano.

Sofía habla con Germán, muchacho con el que se ha encariñado y al que asegura que en cuanto Ana Victoria salga del coma en que se encuentra le gustaría que fueran novios pues él en verdad ha demostrado el enorme interés que tiene por la muchacha.

Paz discute con Esteban, a quien le exige le de el dinero de la parte de la casa que le corresponde para que se la ceda. El hombr eno entiende que es lo que su hermana planea y ella asegura que, para terminar con el calvario de todos, desea llevarse a Luciano lejos, donde ella pueda cuidarlo. Pilar los sorprende y, aterrada, les dice que Luciano es malo, un criminal.

Acompañado por Berta, Luciano se presenta en el hospital para ver a Cristina, a quien le dice que jamás le perdonará el haberle dado la espalda ahora que las cosas marchaban bien para los dos. Le cierra el tanque de oxigeno dejándola morir para despues irse con su cómplice.

Sofía le dice a Mario de la demanda de Luciano la cuál no procederá.

Esteban acude a Luciano y le exige que le diga porqué ha sido capaz de hacerle daño a Mario. Luciano finge no saber nada peor no puede engañar a su padre, quien lo abofetea. Entonces Luciano asegura odiar a Mario porque siempre ha tenido más favoritismos que él, porque siempre se le ha consentido en todo, siempre se le ha apoyado incluso cuando le ha arrebatado la mujer a su hermano, como si lo quisieran más. Esteban estuvo a punto de decirle el porqué pero Pilar, desesperada, se lo impide y le suplica que no sea cruel. Esteban entonces pide a Luciano que prepare sus cosas pues lo enviará lejos junto con su tía Paz.

Mario se entera de la repentina muerte de Cristina y acude a la funeraria a dar el pésame a Nuria, quien lo rechaza. Aún así el hombre sabe que la mujer está en la ruina y le pide que acuda a él en caso de necesitar algo. Nuria lo maldice y le desea que jamás pueda ser feliz con Sofía.

Pilar busca entre las cosas de Berta y descubre que la mujer tiene joyas y posesiones que a ella se le habían estado perdiendo. Es descubierta por la mujer, a quien exige que se vaya de su casa y sin nada, a cambio de que no la denuncie ante las autoridades por asesina y ladrona. Berta se desenmascara y asegura que todo lo que ha robado le corresponde por derecho ya que ella también es una Matorell. Pilar no entiende a la mujer, quien confiesa compartir el mismo sentimiendo de odio que Luciano tiene por Mario, quien siempre ha sido el favorito de todos y se ha beneficiado de ese afecto. Pilar exige a la mujer que se marche pero Berta se niega y entonces la sujeta para abalanzarla sobre el suelo, donde la ata con una cuerda.

Esteban cuenta a Mario la verdad sobre el atentado que sufrió. Mario recuerda su infancia y como siempre quiso proteger a Luciano, quien desde niños lo despreció. Llora pues no entiende porqué su hermano lo odia tanto.

Luciano pide ayuda a Berta, a quien le dice que si no pudieron eliminar a Mario entonces eliminen a Sofía pues él no está dispuesto a saberlos juntos.

Ana Victoria despierta del coma llenando de felicidad a Sofía, quien la abraza y le jura que nunca más volverán a pelear ni distanciarse. Ana Victoria llora y aasegura haber escuchado todo mientras se encontraba dormida. Pide perdón a su madre y asegura comprenderla. Se emociona cuando Germán aparece ante ella y con lágrimas goza su recuperación.

Paz asegura a Esteban que es mejor que tanto Mario como Luciano sepan la verdad antes de que sea demasiado tarde. Esteban asegura que ya es demasiado tarde y que ninguno sabría jamás que no era un Matorell. Aparece Pilar, quien, afligida, alarma a Esteban por su estado. La mujer le dice a Esteban que Berta trató de hacerle daño y que junto con Luciano planean hacerle daño a Sofía.

Berta descubre que Pilar ha escapado por lo que pide a Luciano que la acompañe antes de que los detengan para eliminar a Sofía. Los dos huyen en el auto de la enfermera, quien lo lleva un motel de mala muerte a la afueras de la ciudad.

Sofía y Mario son puestos sobre aviso por Esteban, quien les dice que lo mejor que pueden hacer es concentrarse todos en la mansión Matorell. Al lugar llegan con Ana Victoria, a quien los abuelos se alegran de saber a salvo.

Berta se presenta en casa de Sofía con un cuchillo para matarla. La espera pacientemente esperanzada a matarla. Escucha ruidos, se prepara para atacar y es sorprendida por la policía que la detiene y se la lleva presa. No revela el paradero de Eugenio y en la cárcel es visitada por Esteban, quien le exige que le diga quién es ella verdaderamente. Berta confiesa llamarse realmente Irasema, como la madre del hombre, al que dice ser la hija que hace muchos años tuvo con una de sus sirvientas y a la cuá jamás quiso reconocer. Esteban lamenta que semejante suceso haya provocado que Irasema creciera llena de odio y rencor sobre todo hacia Mario, quien no tiene la culpa de nada. Esteban se marcha asegurando a la mujer no poder hacer nada por ella. Sufiendo en la cárcel, la infeliz enfermera se quita la vida.

Paz acude a Luciano, a quien le cuenta lo que está sucediendo y al que pide que se vaya lejos con ella. Luciano se niega seguro de que su venganza aún no termina. Paz enronces le dice que su venganza no tiene sentido porque él ni siquiera es hermano de Mario, si no de una mujer que lo abandonó a las puertas de la casa de los Matorell siendo apenas un recién nacido y con el cuál Pilar se encariñó pues había sufrido vario abortos después de dar a luz a Mario. Luciano se niega a creerlo pero Paz le jura que es la verdad. Pregunta el hombre entonces donde está su verdadera madre y la tía Paz le confiesa que en la cárcel, separada de los demás presos por ser una criminal y una enferma mental. Luciano sufre ante la terrible verdad y exige a Paz que lo deje solo y no lo vuelva a buscar nunca.

Pilar y Esteban cuentan el verdadero origen de Luciano a Sofía y Mario, quienes lamentan que el hombre haya tenido tan mala suerte en la vida.

Germán pide a Juan Carlos que lo apoye ahora que desea ser novio de Ana Victoria y casarse con ella. Juan Carlos esta vez acepta el romance pues sabe que la muchacha en realidad es hija de Mario, quien junto con Sofía cuentan a la muchacha su verdad y ella decide aceptar a Mario como su padre aunque sufre por las locuras que Luciano ha hecho.

TIEMPO DESPUES: Esteban entrega a Paz un millonario cheque y ésta le cede su parte de la casa. Ya relajada les asegura a todos sentirse muy preocupada por Eugenio, quien se encuentra desaparecido. La mujer decide irse, regresar a la ciudad en la que ha radicado por los últimos años.

Germán y Ana Victoria, quien ha retomado sus estudios universitarios, son felices en su noviazgo. Él le muestra un anillo de compromiso y le pide que en cuanto termine su carrera se case con él. Ella acepta.

Sofía ha quedado divorciada de Luciano y lo festeja en los brazos de Mario, a quien le dice que ahora sí será la mujer más dichosa del mundo. Ambos comienzan a planear su boda llenos de alegría y con la ayuda de Pilar y Ana Mía, hasta llegar, finalmente, ese magestuoso día, en el que se casaron en una importante iglesia al medio día y más tarde se deleitaron en el jardín de la mansión Martorell, con todas sus amistades, hasta caer la noche, sin sospechar que eran acechados por Luciano, quien subió hasta la cúspide de la imponente casa desde donde gritó el nombre se Sofía, aterrando a todos con su presencia y en especial a Pilar, quien le suplicó que no se moviera y mandó a empleados a bajarlo del lugar, sin embargo no pudiron. Luciano gritó ante todos que hace años él fue el responsable de la muerte de los padres de Sofía, quienes sabían su verdad y querían alejarla de él. También confiesa que su enfermedad en las piernas era una vil mentira, poniéndose de pie, para entonces confesar que él mandó a matar a Mario, al que odia por sobre todas las cosas, y se encargó de eliminar a Cristina. Juró que Mario jamás iba a ser feliz con Sofía ni con nadie y que les tenía a ambos un regalo de bodas. Algo que recordarían para toda la vida: El enloquecido Luciano se arroja desde lo más alto con una cuerda atada a su cuello, cayendo al vacío y perdiendo la vida ante las miradas de los demás, estremeciendo a los suyos, principalmente a Sofía y Mario.

FIN







© PARA TODA LA VIDA DR. 2013
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(R) 1996 (P) 2013

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